Lactancia ergonómica

Una posición inadecuada del bebe al pecho puede traer muchísimas consecuencias negativas para ambos:

No poder apretar bien el pecho con la lengua, por lo que el bebé tiene que hacer mucha fuerza para obtener la leche. El resultado es poco eficaz ya que extraerá muy poca leche. Ante tal esfuerzo el bebé se agota y dejará de mamar aún hambriento y por supuesto comienza el llanto.

Al hacer más fuerza en menos superficie, la presión en el pezón aumenta y aparece dolor o grietas lo que nos puede llevar a posibles ingurgitaciones y mastitis.

Como la succión no es eficaz, el tiempo de las tomas se hace demasiado largo, y en ese periodo de tiempo el bebé no está mamando, si no que está esperando a que gotee la leche del pezón por el efecto de la oxitocina. Este tipo de toma tan larga y generalmente con poco espacio de tiempo entre tomas, hace que aparezca la posterior regurgitación y vómito.

Después de haber estado largo tiempo al pecho, la toma es ineficaz y poco satisfactoria , lo que hará que el bebé trague aire, este incomodo e irritado, y en consecuencia aparezcan gases. A su vez estos impedirán que el bebé pueda continuar con la toma, ya que el aire que se ha producido en su interior le impide seguir mamando.

Una toma larga e ineficaz nos lleva a una gran ingesta de leche rica en lactosa, la leche del principio de cada pecho. El bebé no puede continuar con la toma y es incapaz de llegar a la leche del final, a la que es rica en grasas y asienta la leche en el estomago del bebé.

En consecuencia el bebé tendrá hambre, y ese exceso de lactosa puede que no se digiera bien, produciendo gases y heces diarreicas y ácidas.